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Méritos

Ambición de comunicar. Aún primitivamente, inarticuladamente: Hablar. La mejor historia se contó siempre a solas. Siempre. No quedan dudas cuando las preguntas las emite el tiempo, al volver, entre los desiertos que quedan donde se estancan las sombras, sentarse en las cenizas. Todo fue un árbol alguna vez. No comenzamos de nada, aún sin saber, sin pretender, ya éramos algo. Y en esa confusión, esa tendencia a resolvernos, a encontrar un nombre que nos definiera, nos encontramos. Era tarde para algunos estándares, pero nuestra historia siempre fue temprana, precoz, precipitada. ¿Como describirte? No pude. No podré. Era un hervir inenarrable. Un lugar no era suficiente para establecerme. Yo era todo y me extendía y te entendía como una extensión mía. Pero tu ya eras otra, a cada segundo eras otra y en la espuma de mi inocencia me enamoraba. Si acaso, en esta explosión que era constantemente yo, hubiera dudado, por un momento; pero dudar, era lujo de cobardes, o así lo podía entend...

Barco

Estoy lejos y sabe amarga esta lejanía sabe a las cosas tristes que se sirven a deshoras, al olvido a destiempo, al deshonor ya siendo viejo al contraste entre hermanos. Estoy lejos y soy lejos de mi, de los tiempos y las citas de ti y de los nombres que nos dimos. No me alcanza la vista ni la memoria nada hay que merezca atención, esta atención desgastada abusada en cosas fútiles dilapidada en huecos que fueron caras que fueron voces donde creí reconocerme. Nada hay que la despierte. La voz se centra en mantenerme como ancla, la voz guarda las señas de una identidad que llenaba de manera simple el sentido que ahora me elude. Hablo para mi por eso cuido mis palabras.

Jueves cualquiera

Consecuencias. Seguir un destino que insiste en posponerse, o en sencillamente desdibujarse tanto que no se sabe si en realidad se sigue algo o llanamente caminamos como método de olvido. No voy a plantear una posibilidad más a éste deteriorado plano que tengo por vida. No acariciaré más nostalgias impertérritas. No juzgaré más los silencios que me rodean,ni les pondré etiquetas lustrosas como: "Mágico", como "Promisorio". Dejaré ser las cosas y las circunstancias y esperaré reciprocidad. Afuera se sigue en la cuerda que el mundo nos trae, blandamente,sin demasiados sobresaltos, sin revoluciones, sin levantamientos ni armagedones. Ya le somos indiferentes a la historia, ya pasa sin nosotros. No iré muy lejos.Se planteó una trama previa y la sigo a regañadientes,la sigo encabronado y la sigo, de cualquier modo. Que se le hace cuando el tirano dictador eres tu mismo y tus actos volviendo, maquinalmente, para fijarte un rumbo y tapiar las salidas. Soy una int...

Ceguera selectiva

El corazón sigue a ciegas su accidentado derrotero. Extraviarse en la desconfianza el viejo miedo que vive debajo de la cama, si supiera los monstruos estaban sobre ella y ya se fueron hace tanto. Acercarse tímido a una explosión viva de luz a una escultura orgánica que se cimbra de vida y me confunde con su brillo, torpe polilla, basta con que cierres los ojos que gires y te vayas. Y sigas y sigas como siempre pero ésta vez, escojas tu luz elijas más calidez y menos incandescencia.

Las salas

Aún encuentro restos de mí. Si dejo de poner atención y me concentro en cualquier otra cosa, en prácticamente cualquier parte me encuentro restos míos, de ese que fui, sin serlo. Es complicado por aburrido y viceversa. Lo cierto es que, no se puede andar por ahí, incompleto. Vuelvo lo más atrás posible y espero regresar más concreto. Sé que estás sola sé que apenas nos separan una, o dos palabras. Lo que entonces, no podía saber, era que yo también estaba solo y que lo iba a estar, aún en su compañía. Era muy pronto, muy antes y yo era presa de una pasión caníbal que me consumiría deliciosamente por años. Me volqué en ella, enteramente, me filtré como Dios me daba a entender en una vida que la incluyera, a cualquier costo. Te miro desde la melancolía de tantos octubres entre tanto te espero en una silenciosa sala de espera. Tan inocente y enamorado, porque sencillamente, no se puede ser lo uno sin lo otro. El amor era una promesa y aún lo es. La diferencia estriba en que ahora lo entie...

Noche de las noches

No es que me queje, la distribución del mundo, su aire, sus cielos y calles me son benignas. Hay manos que constantemente se tienden y me alcanzan y me dejan sentir dejos de una divinidad que se traduce en risas y miradas y un calor que tiembla entre los dedos. No puedo decir que me falte nada; la abundancia encuentra diferentes significados cuando hay música y las palabras de mis hijos la siguen. Pero entonces, cuando la duermevela separa delicada, apaciblemente mi conciencia de la realidad, comienza una letanía lúgubre; una monótona, áspera repetición de voces y gestos. Las sábanas se adhieren y enredan, los rincones de la habitación parecieran fosforecer, parecieran elevarse. Pequeñas e inútiles cosas, perdidas irremediablemente, reaparecen en mi mente, se adhieren como las sábanas, adquiriendo relevancia, importancia inmerecida. Instantes extraviados se alzan también, vampirizando mi sueño. La cama se vuelve calabozo, se vuelve una cansada butaca donde me revuelvo entre proyeccione...

Bonds

Antes del amanecer, una mano se alza sobre cúmulos y sordos murmullos hasta alcanzar la estela de unas cejas, el dibujo tenue de un pómulo el cielo bajo de unas pestañas. En voz muy baja repetir un antiquísimo credo; llevado en diferentes lenguas entre dolores y aliviados suspiros desde perdidos baúles, en cartas raídas, impreso en amarillas fotografías aprendido y olvidado repetido miles, miles de veces cada vez como la primera cada vez con fervor y desfallecimiento cada vez entregando el alma en cada palabra. En voz muy baja casi suplicando, se entrega a quién no escucha que reciba desde su lejano paradero de penumbra un juego secreto de llaves, contraseña maestra párpado definitivo.