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Las fracturas

Esa mañana Tirso se despertó con una tranquila seguridad, se levantó y dejó que la pequeña felicidad de su decisión lo limpiará más eficazmente que el zest y jedáncholders. Finalmente, estaba a salvo.
Nunca más un corazón roto, y había sido tan sencillo que lo enfermaba un poco no haberse dado de frente con la idea antes. Y es que, habiendo tanto cuerpo, carajo.
Dejas finalmente en paz el hoyito martillado relleno de un pulverizdo organo que estaba mucho más allá de la definición de roto. Eso estaba atomizado, eso era talco, una pomada lastímera de la que ya no se podía hacer uno idea que alguna vez latió y se lleno de ínfulas y hasta parecía dibujo de bonito; todo eso pensaba Tirso mientras bajaba las escaleras y reconocía valiente su propensión a ser una gelatina, a temblar y desgajarse ante las más mínima contrariedad, y es que si perdía el Atlas, si salía el episodio repetido, si nuevamente era ensalada, si después de horas en línea,nada, si algo se oponía duro a sus frágiles espera…

Playlist del velorio.

Nos velamos largas noches donde el aire y las polillas eran anzuelos para una atención adormecida, precaria,vaga.
Nos velamos en cada mañana que sorprendida nos encontraba en la brisa, en el rocío,en el tenue rayo de sol que nos descifra con modorra.
Nos velamos y desvelamos con gusto. Sabemos que cada vez es la última, y cada vez verdaderamente lo es; la siguiente vista es siempre de tan lejos, tan ya otra hora, otra cara que desdice la noche anterior. Somos otros y el salvaje salto de tu personalidad a la mía nos desgarra sin causar en realidad, ningún sobresalto.
Y lo cierto es, que después de las manos y el simple rito de despedirnos, comenzamos a velarnos, sabemos que la sencilla manera de girar, de buscar las llaves, levantar el rostro contra el tráfico y el resto de la semana, estamos enfrentando, dulcemente nuestra muerte, nuestra continua, interminable muerte. En nuestras ropas y en los descansos dominicales, en la pluma que nos desangra, en la risa que se resbala inocente en…

Esto que es

El triste hábito
de consumarse
agotarse
diluirse

Sombras blancas
humo
destino vago de últimas palabras
pronunciadas sin ningún sentido
apenas, por decir algo.

El vacio éste que se clava en los hombros
el arrastrar penoso de los pies
la felicidad sin gracia
gratuita,estúpida
rápida y sin vuelta
honesta en su gran mentira:
No vuelvo
pero espérame.

Por eso
no hablaré de ti
no te escribiré
no escucharé tu voz de fantasma
no caminaré por tus piernas
no recitaré tu nombre como letanía
no pensaré en tí y tus cabellos
no pensaré en tí y tus manos
no pensaré en tí y tus labios
no pensaré en tí y en tus ojos
que engloban todas las miradas.

Sobre todo, te prometo
con toda la vacuidad de mis promesas
no voy a encontrarte.

Good enough

Sabe el cielo
que en el hielo de cada gota
se cifra ínfimo tu deseo.

Llueve
sobre cada torturada cabeza
y trae ecos de los desiertos
que en realidad somos
Llueve y en la ciudad,
no hay un alma que se acuerde
que esto fue lo que quisimos.
Deja entonces a la lluvia
lavarnos, arrastrarnos
a un olvido duradero,
eterno si es posible.

En las calles
en la oscuridad, se esconde el anverso
de cada gota, su última negación.
La lluvia termina ahí.
Todo termina ahí.

Tizabel

Viene del ámbito en desuso
de la noche
se agazapa en las risas de otros,
vuelve
y sin embargo
no esta.

Viene en silencio
dibujando su camino con un dedo

Hay tardes cuando no sabe
si el sol decrépito la transluce
y eso en las calles, entre los autos
es su sangre, magnificada
sombra larga que repta
y surca una vereda,
entre su pie
y el cielo.

Por eso no sale,
por eso se empeña en la penumbra
se abraza a lo oscuro,
que indiferente la cobija.
Su cabello es ya solo una idea
sus manos son historias
y entre sus piernas escurre olvido,
y si uno se esfuerza demasiado,
cede entonces suave a la presión
y solo entonces existe
intermitente
el tiempo justo entre un parpadeo y el otro,
y con desgana, permite entonces
que la luz blanca la recorte
y la pegue integra
como un manotazo contra la pared;
incómoda creatura expuesta
álgida, ectoplásmica.
Tan momentánea.
Tizabel vive,
pero no hay que recordárselo.

De no hallarse.

Afuera es el viento que llena los ojos de agua; soy un resultado obvio, una multiplicación a la inversa que no cesa, y sin embargo la tarde baja y yo me siento bien. Ahora sería demasiado complicado desandar algunos meses, desarticularlos y montarlos nuevamente para que adquirieran algun sentido, el que fuera. Francamente, a estas bajuras, me falta paciencia, por lo pronto me basta sentir, descubrirme sintiendo, estar bien, unos minutos. Y aclaro, no es que esté mal el resto del tiempo, si no más bien, no estoy. "No me hallo" decían las muchachas y nos doblabamos de la risa, y vengo a enterarme después que aquellas humildes filósofas me adelantaban tanto, ya entonces, desde su misteriosa simplicidad, habían encontrado su ausencia, su extravío involuntario y sabían entonces expresar con esa solapada angustia su profundísima declaración.
Mientras descanso la frente en húmedo cristal, encuentro dulce esta reivindicación tardía, es bueno saberse suficientemente estúpido para enco…

Siempre es personal

Campos verdes

Vamos ateniéndonos al fondo del vaso, a la conclusión a medias que nos da la felicidad postrera del alcohol; noche, cemento y luces, se sabe, no somos culpables más que en ese reducto dolido de la mañana. Vamos pues entonces, atengámonos al fondo del vaso.
Pasa el ruido, el dolor, la náusea. En verdad pasa todo.
Y decir esto es una reivindicación de un miedo, casi dulce, que nos acompaña desde nuestra primera y tierna infancia. Nuestro primer y verdadero amigo.
Y ahí vamos todos, dándonos de narices contra nuestros días, girando con nuestros papeles, nuestras pequeñas batallas diarias, vamos entrándole al reloj, a las tarjetas, a la terca rutina que nos engatuza tibiamente con sus promesas quincenales, sus abonos fáciles, sus 15 minutos de descanso, vamos metiéndonos, ya distráidos, ya cansados al latente vientre del decrépito lobo, a la conmiserada vida y su ciudad y sus lentas máquinas. El deplorable estado de deshecho.
Y no estámos solos, no estámos acompañados tampoco, pero el hartazg…

Siéntese aquí

Hay un vasto
profundo dique
entre yo
y las cosas sencillas,
lo rápido resuelto
lo fácil, lo simple.

Y lo quiero
alzo las manos inútilmente
me esfuerzo y ahí nomás
se ahonda la brecha;
café, cigarro, que se joda
vengan pues las lluvias
vengan las peores calles y todos sus baches
vengan las horas de tráfico
vengan las palabras erróneas
las malas interpretaciones,
que se azoten en mi rostro
las miradas dolidas, heridas, odiosas odiando
caigan una a una
o todas juntas
y vean si me importa
un pito.

30 going 40

Me conoces bien, sabes del lívido arte mío de desconocerme, desdoblarme al punto de convertirme en un extraño. Sabandija despreciable y lejanamente cómica.
Cúbreme, llena mi noche de reproche y café, atúrdeme con la lengua; expónme al escarnio del que no pudo escapar. Vamos así llenándonos del alquitrán que son nuestras almas, agotémonos en el vano intento de encontrarnos, y que la sonrisa cansada del desconcierto sea el dulce comienzo de un nuevo ascenso donde los años nos parecerán blandos y tantas cosas pasarán y todo parecerá bueno y vasto y casi justo. Alrededor la sangre y el humo serán de nuevo solo el pasajero tema que apenas se comenta, las manos irán y vendrán y de tarde en tarde habrá algo después de comer que se parecerá a la satisfacción. Pero no.
Ahí, tras esa cortina de vida, entre nuestros dedos enlazados comenzará la vibración nuevamente. Desde atrás, desde el simple consuelo de haberlo presentido, la hecatómbe, todo en añicos, astillas y la carcajada triunfante de los …

Eterno retorno

Asciendo
por andamiajes antiguos,
polvo
lágrimas de asceta.

Mi alma gira
contemplándose.

Años
que se acumulan;
las moscas del tiempo
hojas que en silencio sepia
agostan la mirada
y el apetito cede,
concederse el descanso
no hay nada para encontrar.

El divino halo de luz
que descubre finísimas particulas
que doradas y lentísimas
levitan en el patio,
llenando mi memoria
del oro de lo olvidado.

El viaje fué largo
mi corazón es mas viejo
y guarda más cosas
quizá por eso
la antigua casa
sigue siendo grande.