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No nosotros

No quiero tu presencia perpetua. Necesito extrañarte, necesito saber
y recordar que eres fuera de mi;
que existías y existirás sin mi.

Fuera de mi, eres sola y en verdad tú. Con errores y libertades como las mías,
duramente pagadas,
no voy a pretender que las dejes por mi.

Tú eres magnífica siendo tú. Yo soy pleno siendo yo.
Dejemos el nosotros a los idealistas.

Sin vocación de historiador

Esta búsqueda de la felicidad,
esta realización meticulosa,
de miles de bienes y aspiraciones
logra gradualmente extraviarnos,dividirnos.

Tantas luchas, todas urgentes.


Con esta premura, inevitablemente, por error o por pasión
terminaremos confundiendo bandos,
todo hoy es una doctrina nueva,
feroz y recelosa
y estamos dejando
a nuestro escepticismo
volverse peligrosamente crédulo.

Los nuevos dogmas están casi listos.
Ya hay filas de mártires y verdugos,
solo falta esperar a saber,
de que lado de la línea terminamos.






Lector y escritor se desploman al finalizar la lectura

Resulta que sin muchas vueltas, ni demasiadas explicaciones, el mundo si se acabó en el 2012.
Si,los mayas tuvieron razón, hubo gran júbilo en Yucatán y pues eso. Se acabó.

Las explicaciones que llegaron, de acuerdo a varios psicólogos conductivistas, 8 filósofos (4 realistas, 3 idealistas y un solipsista), media docena de físicos cuánticos y al menos 2 taxistas, informaban sobre la posibilidad de que la rotunda negación generalizada hacia éste fenómeno apocalíptico, había conseguido generar una especie de realidad alternativa, a la cuál, una vez que cesó de existir el espacio físico sobre el que basábamos nuestra existencia, nos trasladamos, como una conciencia global interconectada.

Ahora en este "consciente colectivo", manteníamos una coherencia solamente gracias al fervor masivo, que se expresaba en una casi infinita variedad de personalidades efusivas, entusiastas, que se debatían por justificar su existencia, por hacerla palpable, mediante deliciosos elementos de costu…

Provocateur

Hace tiempo que no veo más mundos. Acostumbrado a ver siempre atisbos y esbozos de otros mundos posibles en expresiones casuales, en sonrisas, en voces y en brillos discretos de miradas, es sinceramente desolador. Nada. Ninguno.
Este es el único mundo que veo ya, desde hace algún tiempo.

Se han ido acomodando las cosas para dejarnos solos, se han adelgazado las posibilidades.

Siempre hemos marchado de esta manera caótica,tendiente al olvido definitivo, a la obliteración proverbial y es algo que esperábamos, pero carajo, tan pronto.

Es fácil hundirse en la noche. Ahora más que antes. Es fácil esconderse, negarse a otros ojos, desaparecer. Es ahora tan sencillo cubrirse con un velo de desencanto, dedicarse al duelo anticipado a solas, en medio de la nada, con un puño de estrellas en los ojos y alcohol en las venas.

Nunca había visto hombres y mujeres tan diferentes. Nunca había sido el mundo tan extraño. Cuando digo "diferentes" o " extraño" no me refiero a algo prom…

Trompo

La indiferencia nos es inherente.
Nacemos siendo indiferentes.

Crecemos cambiando nuestros objetos de desapego, los años nos otorgan nuevas y maravillosas cosas que eventualmente irán perdiendo su brillo, hasta que nuestra atención las agota.

Todo, todos en un tráfico del apego infantil a la fría indiferencia.

Sin embargo, nos guardamos ciertas cosas, ciertas personas, ciertas canciones y poemas. Guardamos emociones y guardamos selectivamente ideas. Las defendemos lo mejor que podemos, porque en esos reductos, en esas últimas piezas se cifra nuestra humanidad. Así de residual, así de fragmentada es nuestra humanidad y la abrazamos con toda la fuerza que nos deja la indiferencia.

No es casual la decadencia, la facilidad con la que se desintegra todo en nuestras manos, la segura obsolescencia de lo que nos rodeamos: las máquinas, la literatura, las relaciones, los placeres; todo es una campaña con caducidad específica, todo una trama publicitaria en marcha.

Con suerte, pronto dejaremos …

Primer atisbo

Era un temblor en su mano.

Era la rabia pura, crispando sus puños.
Reclamaba atención,
toda ella era un rugido
era una furia.

Todos listos, apretados, juntos
ella salta a la primera fila, de frente al enemigo.
Ella tiembla, frenética se arroja al frente.

Quiere esto. Necesita esto.
Su primer golpe derribó a un hombre.
Pero derribaría mil.

Nada detendrá su paso. Ni a los que la siguen.
Era su urgencia, su brutal convicción,
la elocuencia y razón,
que nos hacía hervir el pecho
que no admitía desobediencia al comando:

adelante, adelante todos,
hasta que agotemos mil millas,
de un camino sembrado de enemigos.

Temprano se acaba el café

Tenemos la confusión tan enraizada, tan bien programada en nuestro código, que nos resulta imposible ver sobre nuestra pequeña inteligencia, es sencillamente increíble que nuestra insignificante vida sea solamente un medio, por cierto reducidísimo, para fines que nos rebasan totalmente.

Servimos a procesos, tan intrincados y tan ajenos, que ni siquiera podemos considerarlos reales. 
Flotamos a la deriva, suponiendo.
Suponiendo y juzgando. 

Necesitamos la distracción y la ilusión de la importancia. 
¿Que posible importancia puede tener tu opinión?

Alguien, en un arranque infantil de petulancia y optimismo, dijo que no eramos nada. En verdad necesitamos medidas más exactas.

Por ejemplo, el absurdo estado actual del mundo.
¿Alguien lo cree?