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Noche de las noches

No es que me queje, la distribución del mundo, su aire, sus cielos y calles me son benignas. Hay manos que constantemente se tienden y me alcanzan y me dejan sentir dejos de una divinidad que se traduce en risas y miradas y un calor que tiembla entre los dedos. No puedo decir que me falte nada; la abundancia encuentra diferentes significados cuando hay música y las palabras de mis hijos la siguen. Pero entonces, cuando la duermevela separa delicada, apaciblemente mi conciencia de la realidad, comienza una letanía lúgubre; una monótona, áspera repetición de voces y gestos. Las sábanas se adhieren y enredan, los rincones de la habitación parecieran fosforecer, parecieran elevarse. Pequeñas e inútiles cosas, perdidas irremediablemente, reaparecen en mi mente, se adhieren como las sábanas, adquiriendo relevancia, importancia inmerecida. Instantes extraviados se alzan también, vampirizando mi sueño. La cama se vuelve calabozo, se vuelve una cansada butaca donde me revuelvo entre proyeccione...

Bonds

Antes del amanecer, una mano se alza sobre cúmulos y sordos murmullos hasta alcanzar la estela de unas cejas, el dibujo tenue de un pómulo el cielo bajo de unas pestañas. En voz muy baja repetir un antiquísimo credo; llevado en diferentes lenguas entre dolores y aliviados suspiros desde perdidos baúles, en cartas raídas, impreso en amarillas fotografías aprendido y olvidado repetido miles, miles de veces cada vez como la primera cada vez con fervor y desfallecimiento cada vez entregando el alma en cada palabra. En voz muy baja casi suplicando, se entrega a quién no escucha que reciba desde su lejano paradero de penumbra un juego secreto de llaves, contraseña maestra párpado definitivo.

Lo que viene

Bajemos a la madrugada discretamente, bajemos hagámos un nudo en el hilo de luz hagámos un trato en el alma del papel; di que sí, poco a poco entrégate fuera de horarios y de nociones toda, íntegra, se mía sabes bien que no sé que hacer contigo y te dejaré libre pero en la entrega, en la dulce rendición se cifran mis esperanzas y las tuyas. Todo pende de tu libertad, la mía, el flujo de los ríos, los segunderos y el curso del sol el mundo entero, el que se refleja en tus retinas el mundo que a mí me importa depende de tu sí diariamente a cuenta gotas; tu sí atomizado y repartido en la eternidad tu sí dosificado para salvarme un sí que no termine y no canse y no se rinda ni se debilite un sí que abra y cierre perpétuamente. El acto redentor, el completo abandono el olvido, tácito, de sí y y del mundo la más total,entera,divina ofrenda. Vértigo en los bordes. Fuego frío. Pero para todo esto hay primero que bajar juntos todo el camino de una madrugada. Bajémos.

Después del vino tinto

De noche apagas la luz y el desvelo se tiende a tus pasos Encuentras diminutas estrellas que encienden miradas. Elegidas palabras que te atan y sin embargo eres libre, llana y etérea alta en esperanzas satisfecha y feliz: No hay en verdad, tierra bajo tus pies. Sé que no alcanzaran mis manos sé que encontrarte, es un discreto milagro que acariciaré por años aún si no me acompañas. En tu sonrisa he refugiado pequeños instantes en donde sabré ocultarme para no extraviarme en tus ausencias. Por ahora, resguárdame elige cubrirme con la tranquila mano con la que guías mis tardes y deja que el sol de esta costa impregne indeleblemente tu sombra en mi piel.

Volver de noche

Salir de improviso, arrastrar de manera inconsciente años. La esquina es una promesa. Es el jardín. Es el patíbulo. Detrás del constante ruido de la ciudad, hay una constante. Existes. Como amenaza. Existes. Como gesto. Aún en la penumbra, contra la luz de la ventana se revuelcan los gatos del desvelo el día se vierte suavemente, y se disipan las distancias desde las que se supone nos recordamos, se comienza, se recomienza, hay otro día y aunque sepamos y aunque duela un poco, será exactamente igual, otra vez no encontrarnos, otra vez no tenernos. Aún si compartimos el lecho, la mesa, las mismas palabras.

Emoción, desde arriba

Te llevo a una distancia vertiginosa, imposible de la mano te llevo y no está en tí debatirte es tan tarde y sabes podemos volver cuando quieras Vienes y en el aire giran aves, en el lujo indescifrable del tacto te reconfortas, te animas y me alientas: Más lejos, más rápido, más fuerte vamos a tientas y a ciegas con el furor del que se sabe liberado vamos rasgando tinieblas entre murmullos,sin detenerse te aferras a mis brazos y se crispan cosmos y se hace añicos jaulas y en cada músculo hay águilas erguidas un roce tuyo en ésta velocidad hace saltar gamos en la sabana un solo roce reinventa todas las teorías creacionistas Vamos y el tiempo se hace nudos el espacio se diluye en sonido no hay cuartel, no hay tregua ésta huida es la batalla y en nuestros ojos se forja la luz para dejar a oscuras el paraíso. Vamos sabiendo que cada momento está muerto, salvo cuando me permites llevarte.

Hagiografía

Encerrarse con las palabras rodearse de ellas apagar luces y cerrar ventanas una a una dejarán sus máscaras renunciarán a su misterio hartas del engaño superfluo. No soy un riesgo en mi bullen porque las dejo dejo que se humedezcan en mi risa dejo que crezcan y se mueran no son mías y no soy de ellas, existimos lado a lado y nos pretendemos respeto. Y es claro que me fascinan y lo saben y se divierten las mejores entre ellas me visitan las grandes y oscuras me atormentan me dejan llevarlas en pálidos sueños plasman sus almas en mis gestos dejan que mis labios sigan sus contornos y en los instantes mas altos en el desvarío más profundo se van y yo aterrado largo las manos al aire grito con voces secas y sus nombres y sus trazos se diluyen en balbuceos, en tristes lejanas imitaciones de su gloria, así, juego para distraerme con las otras, las que se quedan por pura misericordia y ellas y yo nos sostenemos en pie juntos haciendo planos existenciales, apologías y profundos ensayos sobre un...