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Sirena

Tienes sabor a ciencia muerta, a sabiduría arcana, mística, revelada por símbolos que se explican en llanos, en sabanas vedadas a nuestros oídos, tan ajena, tan irremediablemente otra, tu genialidad repele, aterra. Eres sola. Eres una y en los caracoles en los que te rodeas se extinguen los alientos de quienes han creído tenerte. En tí se resumen uno a uno los hálitos de universos, tu mirada abarca edades enteras, desde tus manos se siguen destinos claros, derroteros seguros a puertos sanos,salvos. Eres una y dentro de tí estás pura. Haz recorrido siglos en ojos hambrientos. Eres una y quién ha dormido en tu regazo tiene fuerza de santo, le has dado visiones profundas: revelaciones, revoluciones.Historias convergentes. Tú. En tu voz se inscribe un milagro que se teje eternamente, que se desdobla en oídos que se rinden invariablemente, invalidados por una ternura que remite a la primer súplica, al llanto débil del recién nacido. Eres sola y el mundo espera en frágil inmovilidad tus pas...

Mi amor.

Lo cierto es que esto es una zona cero tan constante en su destrucción, que para qué. Un camino lleva a ruinas que conducen a ruinas y en los descansos es palpable ver que la reconstrucción es una empresa inútil, vana, irrealizable y pretensiosa. Además, ¿Porque reconstruir lo que es hermoso así, hecho añicos, derruido, irreparablemente roto? El húmedo viento y la tarde muriéndose ayudan a pensar que esto que ha sido tanto y que ahora; es fácil ver, es un deshecho, tiene en su historia su belleza, en las huellas su valor, en las heridas supura su gloria. Ya decantado el brío, ya agotado el potente grito, después de impresionar y mostrar su lado encantador, cuando se pone la noche y vienen cayendo las cosas, el entusiasmo, la pasión, la excitación comienzan el camino donde tienen que afrontar su fin, donde pasa todo e inexorablemente queda vacio, entonces ya, exhausto poder mirarlo, decirle: Hiciste bien, y mirarlo, mirarlo profunda, lentamente,ver como todos los años le vienen de golpe...

Sábado

Llaves viejas voces Polvo que se escucha caer Estamos, sé que estamos apenas lo demás son adivinanzas juegos con sangre devoción a trapos sonrisa sin dientes. ¿Y lo demás? ¿Las sábanas de tu primer llanto? ¿Tu inútil palabra de rendición? ¿Que vas a hacer con esto que acumulaste por siglos, parece? Hoy estoy fuera y hay viento y es eso y es la ciudad abierta como llaga y es venir para encontrarme con espejos con largas elaboraciones verbales de esta nada que es hoy y estoy bien. Llueve y dejo que llueva en mí largamente dejo que las palabras hallen sus nidos me ovillo sin sentidos en el lecho original y ahí espero, sin esperarte más. En este abismo del regreso hay nuevos aparadores se exhiben infecciones afecciones, deyecciones todas grandemente apreciadas cotizadas, garantizadas me paseo apreciativo tengo mucho tiempo y una moneda grande que desde hace meses paseo en mis bolsillos, la arrojo al aire gira brillante, luego al bolso de nuevo no sé bien que hacer con ella, la tuve poco ti...

Alquimia de tu llegada.

Sé que vienes porque hay un silencio en las cosas, el aire peregrina con un canto minúsculo del que puedo entender nociones dulces ya olvidadas. Sé que vienes porque en cada objeto se enciende una llama, desde su nombre se ejecuta un cambio discreto del que se puede comprender mejor su tacto, su peso, su otro lado. Sé que vienes porque las paredes vibran como gatos, los gatos se quedan cual paredes, dentro de mi un lento roble emprende un crecimiento acelerado los bordes de mi ropa fosforecen el agua aumenta su temperatura un par de grados flujos eléctricos atraviesan el cuarto los vellos se erizan, se recuestan, se agitan mis manos sudan un liquido dulce las pinturas en los cuadros realizan imperceptibles piruetas vienes y sé que vienes vienes y sería imposible ignorarlo todo te anuncia. Así que de una vez, llega.

Cielo

Hay que volver constantemente hay que volver furiosamente que en cada vuelta nos alimentemos de nuestra propia indiferencia y el asco que en nuestras manos se inscriban impúdicas, las instrucciones de esta muerte que no acaba, que tormentosa se alarga en un exhalar infiníto hay que alzar los ojos reventados para seguir no viendo y hay que seguir volviendo hay que continúar andando con el nudo asfixiante en la garganta con las palabras atoradas como flemas como trozos podridos de eso que no se digiere hoy, nunca volver arrastrarse más penosamente cada día pero volver afanosa, valerosamente volver con la devoción del ignorante beato volver con la decisión del que no sabe no espera más fuera del ciclo que se extiende lejos, más allá, donde ya vienen palabras donde se explica minuciosamente porque no, porque es mejor detenerse porque es mejor taparse rabiosamente los oidos cantar a gritos salir corriendo para volver hasta que se acabe el camino hasta que se desgaste el verbo hasta que la i...

Las fracturas

Esa mañana Tirso se despertó con una tranquila seguridad, se levantó y dejó que la pequeña felicidad de su decisión lo limpiará más eficazmente que el zest y jedáncholders. Finalmente, estaba a salvo. Nunca más un corazón roto, y había sido tan sencillo que lo enfermaba un poco no haberse dado de frente con la idea antes. Y es que, habiendo tanto cuerpo, carajo. Dejas finalmente en paz el hoyito martillado relleno de un pulverizdo organo que estaba mucho más allá de la definición de roto. Eso estaba atomizado, eso era talco, una pomada lastímera de la que ya no se podía hacer uno idea que alguna vez latió y se lleno de ínfulas y hasta parecía dibujo de bonito; todo eso pensaba Tirso mientras bajaba las escaleras y reconocía valiente su propensión a ser una gelatina, a temblar y desgajarse ante las más mínima contrariedad, y es que si perdía el Atlas, si salía el episodio repetido, si nuevamente era ensalada, si después de horas en línea,nada, si algo se oponía duro a sus frágiles esper...

Playlist del velorio.

Nos velamos largas noches donde el aire y las polillas eran anzuelos para una atención adormecida, precaria,vaga. Nos velamos en cada mañana que sorprendida nos encontraba en la brisa, en el rocío,en el tenue rayo de sol que nos descifra con modorra. Nos velamos y desvelamos con gusto. Sabemos que cada vez es la última, y cada vez verdaderamente lo es; la siguiente vista es siempre de tan lejos, tan ya otra hora, otra cara que desdice la noche anterior. Somos otros y el salvaje salto de tu personalidad a la mía nos desgarra sin causar en realidad, ningún sobresalto. Y lo cierto es, que después de las manos y el simple rito de despedirnos, comenzamos a velarnos, sabemos que la sencilla manera de girar, de buscar las llaves, levantar el rostro contra el tráfico y el resto de la semana, estamos enfrentando, dulcemente nuestra muerte, nuestra continua, interminable muerte. En nuestras ropas y en los descansos dominicales, en la pluma que nos desangra, en la risa que se resbala inocente ...