Cielo

Hay que volver constantemente
hay que volver furiosamente
que en cada vuelta nos alimentemos
de nuestra propia indiferencia y el asco
que en nuestras manos se inscriban
impúdicas, las instrucciones de esta muerte
que no acaba, que tormentosa se alarga
en un exhalar infiníto
hay que alzar los ojos reventados
para seguir no viendo
y hay que seguir volviendo
hay que continúar andando
con el nudo asfixiante en la garganta
con las palabras atoradas
como flemas
como trozos podridos
de eso que no se digiere hoy, nunca
volver
arrastrarse más penosamente cada día
pero volver
afanosa, valerosamente
volver con la devoción del ignorante beato
volver con la decisión del que no sabe
no espera más fuera del ciclo que se extiende
lejos, más allá, donde ya vienen palabras
donde se explica minuciosamente
porque no, porque es mejor detenerse
porque es mejor
taparse rabiosamente los oidos
cantar a gritos
salir corriendo
para volver
hasta que se acabe el camino
hasta que se desgaste el verbo
hasta que la idea se desmorone
hasta que la definición
sea una operación imposible,
una paradoja tan compleja
que se elimine así misma.

Entonces, ya sin más vuelta
poder decir: Hoy.
decir yo,
no sé, cualquier cosa.

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