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Cielo

Hay que volver constantemente hay que volver furiosamente que en cada vuelta nos alimentemos de nuestra propia indiferencia y el asco que en nuestras manos se inscriban impúdicas, las instrucciones de esta muerte que no acaba, que tormentosa se alarga en un exhalar infiníto hay que alzar los ojos reventados para seguir no viendo y hay que seguir volviendo hay que continúar andando con el nudo asfixiante en la garganta con las palabras atoradas como flemas como trozos podridos de eso que no se digiere hoy, nunca volver arrastrarse más penosamente cada día pero volver afanosa, valerosamente volver con la devoción del ignorante beato volver con la decisión del que no sabe no espera más fuera del ciclo que se extiende lejos, más allá, donde ya vienen palabras donde se explica minuciosamente porque no, porque es mejor detenerse porque es mejor taparse rabiosamente los oidos cantar a gritos salir corriendo para volver hasta que se acabe el camino hasta que se desgaste el verbo hasta que la i...

Las fracturas

Esa mañana Tirso se despertó con una tranquila seguridad, se levantó y dejó que la pequeña felicidad de su decisión lo limpiará más eficazmente que el zest y jedáncholders. Finalmente, estaba a salvo. Nunca más un corazón roto, y había sido tan sencillo que lo enfermaba un poco no haberse dado de frente con la idea antes. Y es que, habiendo tanto cuerpo, carajo. Dejas finalmente en paz el hoyito martillado relleno de un pulverizdo organo que estaba mucho más allá de la definición de roto. Eso estaba atomizado, eso era talco, una pomada lastímera de la que ya no se podía hacer uno idea que alguna vez latió y se lleno de ínfulas y hasta parecía dibujo de bonito; todo eso pensaba Tirso mientras bajaba las escaleras y reconocía valiente su propensión a ser una gelatina, a temblar y desgajarse ante las más mínima contrariedad, y es que si perdía el Atlas, si salía el episodio repetido, si nuevamente era ensalada, si después de horas en línea,nada, si algo se oponía duro a sus frágiles esper...

Playlist del velorio.

Nos velamos largas noches donde el aire y las polillas eran anzuelos para una atención adormecida, precaria,vaga. Nos velamos en cada mañana que sorprendida nos encontraba en la brisa, en el rocío,en el tenue rayo de sol que nos descifra con modorra. Nos velamos y desvelamos con gusto. Sabemos que cada vez es la última, y cada vez verdaderamente lo es; la siguiente vista es siempre de tan lejos, tan ya otra hora, otra cara que desdice la noche anterior. Somos otros y el salvaje salto de tu personalidad a la mía nos desgarra sin causar en realidad, ningún sobresalto. Y lo cierto es, que después de las manos y el simple rito de despedirnos, comenzamos a velarnos, sabemos que la sencilla manera de girar, de buscar las llaves, levantar el rostro contra el tráfico y el resto de la semana, estamos enfrentando, dulcemente nuestra muerte, nuestra continua, interminable muerte. En nuestras ropas y en los descansos dominicales, en la pluma que nos desangra, en la risa que se resbala inocente ...

Esto que es

El triste hábito de consumarse agotarse diluirse Sombras blancas humo destino vago de últimas palabras pronunciadas sin ningún sentido apenas, por decir algo. El vacio éste que se clava en los hombros el arrastrar penoso de los pies la felicidad sin gracia gratuita,estúpida rápida y sin vuelta honesta en su gran mentira: No vuelvo pero espérame. Por eso no hablaré de ti no te escribiré no escucharé tu voz de fantasma no caminaré por tus piernas no recitaré tu nombre como letanía no pensaré en tí y tus cabellos no pensaré en tí y tus manos no pensaré en tí y tus labios no pensaré en tí y en tus ojos que engloban todas las miradas. Sobre todo, te prometo con toda la vacuidad de mis promesas no voy a encontrarte.

Good enough

Sabe el cielo que en el hielo de cada gota se cifra ínfimo tu deseo. Llueve sobre cada torturada cabeza y trae ecos de los desiertos que en realidad somos Llueve y en la ciudad, no hay un alma que se acuerde que esto fue lo que quisimos. Deja entonces a la lluvia lavarnos, arrastrarnos a un olvido duradero, eterno si es posible. En las calles en la oscuridad, se esconde el anverso de cada gota, su última negación. La lluvia termina ahí. Todo termina ahí.

Tizabel

Viene del ámbito en desuso de la noche se agazapa en las risas de otros, vuelve y sin embargo no esta. Viene en silencio dibujando su camino con un dedo Hay tardes cuando no sabe si el sol decrépito la transluce y eso en las calles, entre los autos es su sangre, magnificada sombra larga que repta y surca una vereda, entre su pie y el cielo. Por eso no sale, por eso se empeña en la penumbra se abraza a lo oscuro, que indiferente la cobija. Su cabello es ya solo una idea sus manos son historias y entre sus piernas escurre olvido, y si uno se esfuerza demasiado, cede entonces suave a la presión y solo entonces existe intermitente el tiempo justo entre un parpadeo y el otro, y con desgana, permite entonces que la luz blanca la recorte y la pegue integra como un manotazo contra la pared; incómoda creatura expuesta álgida, ectoplásmica. Tan momentánea. Tizabel vive, pero no hay que recordárselo.

De no hallarse.

Afuera es el viento que llena los ojos de agua; soy un resultado obvio, una multiplicación a la inversa que no cesa, y sin embargo la tarde baja y yo me siento bien. Ahora sería demasiado complicado desandar algunos meses, desarticularlos y montarlos nuevamente para que adquirieran algun sentido, el que fuera. Francamente, a estas bajuras, me falta paciencia, por lo pronto me basta sentir, descubrirme sintiendo, estar bien, unos minutos. Y aclaro, no es que esté mal el resto del tiempo, si no más bien, no estoy. "No me hallo" decían las muchachas y nos doblabamos de la risa, y vengo a enterarme después que aquellas humildes filósofas me adelantaban tanto, ya entonces, desde su misteriosa simplicidad, habían encontrado su ausencia, su extravío involuntario y sabían entonces expresar con esa solapada angustia su profundísima declaración. Mientras descanso la frente en húmedo cristal, encuentro dulce esta reivindicación tardía, es bueno saberse suficientemente estúpido para enco...