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Porque viernes

Porque eres hermosa, porque tienes tus noches contadas, igual que yo, porque dentro de ti crecen rosas y miedos. Porque te quiero, porque lleno de ti estoy y en ti me deleito. Porque eres humana y eres así más bella, alcanzando tus glorias y tus derrotas a tiempo, sonriendo y llorando, con tus estremecimientos y tus temblores. De la mano me llevas, a mí mismo. Porque te encuentras en mis ojos. Porque llueves y porque truenas. Porque sabes dulce desde dentro. Porque amanecemos uno. Porque anochecemos solos. Y en tus retinas australes, entro entero y eterno.

De todo un eco

Un libro que te regrese a tu vida, que se entreteja en tu respiración. Que se imprima en tu DNA. Que te entregue todos los capítulos y te ceda las llaves de los tiempos. Un libro que seas tú y sea todos, que en cada rostro se abra. Que regrese y se vaya. Que sea y deje de ser.

Excepción cósmica

Somos este accidente                    tan improbable que términos como precario, afortunado o casual, no son suficientes para calificarlo. Solamente queda la fría dura definición de error. Y eso es lo improbable.

Breve post verdad

No había pensado demasiado, de hecho lo había hecho sin pensar en absoluto; la saliva se había acumulado en su boca por estar inclinado tironeando al detenido y además al tratar de esposarlo, este se giró violentamente y sus cabellos largos y apelmazados de sudor, habían entrado en su boca. Sintió necesidad de escupir y lo hizo. Justo en la cara del detenido que, finalmente esposado en el suelo, lo mira con su cara escupida. Alguien tomó una foto en el momento exacto y listo, las redes sociales tienen otra foto de stock para "brutalidad policial" e "indignación social". En otras noticias menos virales, la policía detuvo a un perturbado que atacaba sexualmente a un flamenco, en un parque público.

Vagones distintos

No es fácil ya decir nada. La lluvia terminó de escurrirse en las calles y nosotros seguimos aquí,  dándonos el raro obsequio del desprecio.  Convencidos cada cual de sus mentiras. Lloviendo aún por dentro, en esta ciudad que también somos en noches como esta. Guardamos tantas esperanzas para ser un par de decepcionados crónicos. No seré nunca mejor, jamás seré mejor de la manera que tú consideras ser mejor y tú no volverás, limpia y paciente a reconstruirme de sombras y ecos. Somos lo que somos y lo que somos es todo lo que tenemos,  eso alcanza para arrojarnos a una actualidad que es tan claramente un desastre, una realidad roída y deteriorándose día a día.  Aún nos alcanza. Esto no es lo que esperaba nadie. Nadie quería a la distancia como único medio de explicarnos. No buscábamos las salidas en descenso, no rezamos para tener un pozo por cielo, pero cada día es algo menos, cada día una estupidez ya es regla, cada día algo impensable es cierto y acontece m...

Pirámide lunes

La apariencia que idealizamos del mundo se desgaja ante nuestra mirada contrariada. Esto no es lo que nos prometió el Progreso, esto no es en absoluto el camino resolutivo que la Historia nos había asegurado. El mundo en un perpetuo dolor de parto y sabemos ya, que no hay un producto que esperar. Levantarse, lavarse la cara, no despertar. Adelante solo viene más del error en el que nuestra percepción se debate por dar sentido. La respuesta es una de las cosas más difíciles que podamos realizar como humanos: olvidar el mañana, renunciar a esa idea, desecharla. Si pudimos trascender el paraíso, podremos trascender también al mañana, si logramos entenderlo como la seducción fácil, como la trampa vulgar con la que nos envolvió nuestra auto-proclamada inteligencia superior. Solo podemos describir el hoy. Y siempre es otro.

O la vida, como gustes.

La tranquilidad que da entender, es la fuente de tantas mentiras inocentes, esa torpe, rudimentaria elaboración que persiste, penosamente. Nos acercamos apenas a la superficie de cualquier verdad y ya tenemos la celebración lista, ya brincamos y nos tomamos fotos y casi siempre con eso nos basta, la idea de haber entendido algo nos parece suficiente. Muy poco tiempo después sentimos el tirón del vacío y es volcarnos nuevamente a la angustia, a dar tumbos en ese espacio oscuro que es la necesidad de definirnos, de sentirnos completos. Hay más miedos y tiempo en nosotros que piel y huesos. La longitud hipotética de nuestra lista de aspiraciones y traumas supera por mucho la longitud palpable de nuestros intestinos, de nuestro sistema vascular. Contenemos más fe que sangre. Somos más concepto que humanos. La constante expectativa sobre la definición aceptable de nuestra existencia, expedida por los otros adquiere en estos días una importancia suprema. Queremos ser entendidos, admi...