Provocateur

Hace tiempo que no veo más mundos. Acostumbrado a ver siempre atisbos y esbozos de otros mundos posibles en expresiones casuales, en sonrisas, en voces y en brillos discretos de miradas, es sinceramente desolador. Nada. Ninguno.
Este es el único mundo que veo ya, desde hace algún tiempo.

Se han ido acomodando las cosas para dejarnos solos, se han adelgazado las posibilidades.

Siempre hemos marchado de esta manera caótica,tendiente al olvido definitivo, a la obliteración proverbial y es algo que esperábamos, pero carajo, tan pronto.

Es fácil hundirse en la noche. Ahora más que antes. Es fácil esconderse, negarse a otros ojos, desaparecer. Es ahora tan sencillo cubrirse con un velo de desencanto, dedicarse al duelo anticipado a solas, en medio de la nada, con un puño de estrellas en los ojos y alcohol en las venas.

Nunca había visto hombres y mujeres tan diferentes. Nunca había sido el mundo tan extraño. Cuando digo "diferentes" o " extraño" no me refiero a algo promisorio, no me refiero a algo que desenvuelve posibilidades, si no más bien lo contrario. Estos hombres y mujeres tapian las salidas.

Ellos cierran las ventanas, ellos ponen sábanas blancas sobre los muebles.

Dejan inútiles las opciones. Estos son los que toman ahora las riendas, los que dictan el tráfico de los días. Rápidos para la palabra, lentos para el pensamiento, se alejan de las ideas y adoptan un pragmatismo simplón, estancado. Miles, cada vez veo más, proliferan.

Provocadores ocasionales, como en todo lo demás, desvirtúan el concepto del provocador. Aquél que antes plantaba una idea en su propia cabeza para cuidarla y hacerla crecer, que la nutría y la observaba diariamente, hasta entender que debía propagarse y entonces se dedicaba celosamente a ello, a plantarla en más mentes, a invadir la realidad con una idea.

Siempre fueron pocos, siempre fueron profesionales y definitivos.

Ahora son legiones, legiones de tira-piedras, nuevos provocadores, estúpidos como moscas, cuidando sus palabras como si fueran centavos, débiles y ocasionales. Viven en el internet y no sabrían como hilar 5 palabras a través de una mesa.
Ellos rigen ahora. Con su mente estrecha y su amplia cobardía.

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